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La muerte de Sudán; Un pequeño paso en el camino a la extinción de las especies

“Sudán ha muerto y con él ha sucumbido el último macho de rinoceronte blanco del norte que quedaba en el mundo. La subespecie norteña tiene los días contados”

El nombre que tenía este rinoceronte se le fue dado gracias a su lugar de nacimiento, Sudán del sur, en 1973, año en al cual su subespecie aun alcanzaba los 700 ejemplares.
Murió en las instalaciones de Ol Pejeta Conservancy en Kenia el 19 de marzo del año en curso donde era vigilado las 24 horas al lado de otras dos hembras de su subespecie, por soldados armados para impedir que traficantes los mataran.
Sudan tenía 42 años, por lo que, para ser in rinoceronte, ya era muy viejo y ese era uno de los mayores problemas cuando se encontraba con vida ya que su producción de esperma era insuficiente, lo que significaba que difícilmente sería capaz de montar a su pareja, y, aun lográndolo, había una gran posibilidad de que esta no quedara

¿La causa de su muerte?
Sudan sufrió una infección en su pata derecha a finales de 2017, la cual mostró mejorías los meses siguientes, pero en marzo de este año la infección volvió, deteriorando gravemente su salud aun con los cuidados intensivos. A este viejo rinoceronte se le trataba por cambios degenerativos en sus músculos y huesos, y a eso le sumamos las diversas lesiones que tenía en la piel. Tras haber sufrido mucho en sus últimas 24 horas y siendo incapaz de levantarse y sostener su cuerpo, Sudán fue sacrificado por los veterinarios en Ol Pejeta Conservancy.
Ahora únicamente quedan vivos dos ejemplares de esta subespecie, el rinoceronte blanco del norte, ambos siendo hembras.
“Su muerte es un símbolo cruel de la indiferencia humana por la naturaleza y entristeció a todos los que lo conocieron”, dijo el funcionario Jan Stejskal del zoológico Dvur Kralove en la República Checa, donde estuvo viviendo Sudán hasta 2009.
Desde hace muchos años, los cuernos de estos animales se pagan en el mercado asiático a precios que superan al oro gracias a sus presuntas propiedades curativas y afrodisíacas, convirtiéndose en un producto codiciado, dando pie a su caza cautelosa y clandestina y así mismo contribuyendo a su extinción inminente

En un intento por “salvar la especie” el año pasado fue realizada una campaña junto con la aplicación para citas Tinder, la cual consistió en crear una cuenta para Sudan, no con el fin de encontrar el amor, sino para ayudar a financiar el desarrollo de la FIV para los rinocerontes. En su perfil podías leer “Soy único. Soy el último rinoceronte blanco macho en el planeta Tierra. No quiero parecer un aprovechado, pero el destino de mi especie depende, literalmente, de mí. Actúo bajo presión. Mido 1,82 metros y peso 2.267 kilos, por si esto importa”.

El día de la muerte de Sudan, su material genético fue recolectado para “intentar la reproducción del rinoceronte blanco del norte a través de las tecnologías celulares avanzadas” declararon los conservacionistas, en apoyo a futuros intentos de preservar la subespecie.

La noticia de la pérdida del último rinoceronte blanco del norte macho ha viajado mucho.
Diversas personas, incluidos activistas como la conservación adolescente británico, atribuyen a los seres humanos la culpan de la inminente extinción de la subespecie y solicitan atención a reorientarse a la salvación de otras especies, antes de que sea muy tarde.

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